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4,2/5
Mi valoración

La Tierra errante

La Tierra errante, dirigida por Frant Gwo en 2019, es una audaz película china de ciencia ficción inspirada en la obra de Cixin Liu. El libro lo había leído unos meses atrás y desconocía que existía una película basada en él: ha sido una grata sorpresa.

La cinta presenta un futuro apocalíptico donde la humanidad debe desplazar la Tierra fuera del sistema solar debido a la expansión del Sol. El planeta se convierte en una gran nave espacial con millones de motores para desorbitarse y buscar un nuevo hogar en otro sistema solar, escapando de la amenaza de la estrella moribunda. 

A pesar de ser visualmente asombrosa y tener una premisa cautivadora, la película alterna entre instantes grandiosos y excesos de melodrama.

Cixin Liu, uno de los más destacados escritores actuales de la ciencia ficción mundial.

Uno de los mayores aciertos es su espectacularidad técnica. Los efectos visuales, desde ciudades congeladas hasta colisiones planetarias, rivalizan con lo que estamos acostumbrado en ver en películas de Hollywood. La escala monumental de la narrativa —motores de fusión planetarios, una Tierra convertida en nave espacial— refleja la creciente capacidad del cine chino para competir en el género. Sin embargo, el guion sacrifica profundidad por espectáculo. Creo que los personajes son arquetipos (el héroe sacrificado, el científico brillante) y sus diálogos a veces rozan lo pretencioso, dificultando la conexión emocional.

La espectacularidad de la puesta en escena es innegable.

El ritmo es un punto débil: la película alterna secuencias trepidantes con pausas abruptas llenas de explicaciones técnicas o discursos patrióticos, algo común en el cine blockbuster chino. Aun así, la trama logra mantener tensión, especialmente en el clímax, donde ingeniería y sacrificio humano se entrelazan.

Uno de los vehículos de las unidades de salvamento que aparecen profusamente en la película (en la imagen de más arriba se pueden divisar)

En definitiva, La Tierra errante es un hito importante para la ciencia ficción, demostrando que China puede producir grandes espectáculos con sello propio. Aunque adolece de algunos clichés narrativos y personajes poco desarrollados, su imaginación visual y su audacia conceptual la hacen digna de ver para los amantes del género.

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1 comentario en «La Tierra errante»

  1. El tema de la decadencia de ideas en la producción de basofias creativas hollywodenses, es por una razón sencilla, «equipo que gana no se toca», y así, el lavado y reproducción endogámica del dinero sigue su curso virtuoso en un ganar-ganar.

    Ya disfrutamos de las guerras de las galaxias, en dónde verificamos la mirada del pentágono sobre un conquistable tercer mundo, representados en esas simpáticas criaturas animalezcas. También la destrucción del núcleo familiar, para que esos pobres pero resilientes huérfanos pasen a formar parte de una mejor familia, el sistema
    Mientras, en la asiática propuesta cultural, del sistema ya consolidado en conquistas y control, sobreviene la idea de mover el planeta entero, idea que sólo puede salir de una mente práctica como la china, «nos salvanos todos, o nadie se salva», y sin superhéroes fantásticos, la tecnología es más que suficiente para la supervivencia de la Famiglia, cosa que nadie discutiría. Soterradamente, el sistema ya «maduro», se desprende del padre Sol para realizar su aventura en cuerpo y alma.
    Está es una cortavisión muy diferenciada del elitista eugenismo yanki de salvar a los mas aptos, a los que mandan, que al final eligirían, bajo la presión de las condiciones chinas, partir el planeta por la mitad y empotrar sus cósmicos motores híbridos, petróleo+niquel para ir al infinito y mas allá. Sin embargo, como existe «democracia», los reinados partirían sus respectivos territorios para conformar la famosa y esperada confederación galáctica, separados, pero unidos en un único propósito, proteger lo que es suyo y otorgado por «Dios».

    En definitiva, toda extrapolación creativa no puede escapar de una génesis, y de una posterior perspectiva sobre una concepción reduccionista del mundo, altamente efectiva, como se demuestra una y otra vez.

    ¿A dónde vamos?

    No importa, «caminante, no hay camino, se camino al andar».

    Sin embargo, sí que hay camino….

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