ARAÑAS BAJO LAS VIÑAS
La novela de Alberto Jiménez, Arañas bajo las viñas, es una obra intensa que mezcla géneros de fantasía, terror y thriller. El autor, es evidente que disfruta escribiendo ficción, ha pulido el texto para su tercera edición, esperando que cumpla su propósito de deleitar al lector.
La trama se desarrolla en varios planos temporales y geográficos, desde la frontera de Marruecos con Melilla y flashbacks a las montañas de Corea en la década de los cincuenta del pasado siglo, aunque se centra principalmente en un conflicto sobrenatural que emerge en Valdepeñas: esta cercanía es algo de agradecer.
La trama arranca con una operación de espionaje del ejército español para extraer a un objetivo clave, Nasser Laabi, de Marruecos, utilizando una boda falsa como señuelo. Esta misión de alto riesgo conduce a una revelación más profunda: la existencia de una secta que sirve a seres parasitarios llamados las «Arañas Blancas», que se alojan cerca del cerebelo humano para tomar control del anfitrión y manipular la sociedad.
El lector es sumergido en el mundo decadente del Círculo de Vampiros, con la ciudad manchega como centro ancestral de poder. El protagonista principal, Francisco Megía de la Sacristana (luego llamado Choi), es un vampiro con siglos de existencia que lucha por controlar su sed de sangre y purgar su pasado violento de asesino y sicario. Se ve obligado a liderar a los miembros del Círculo para enfrentar la amenaza de la Bruja y su ejército parasitado. Un personaje destacado es la joven neófita Valeria, reclutada por el Círculo, que posee una inteligencia rápida y habilidades como prodigio de la informática y el hacking, y cuya lealtad se pone a prueba constantemente.
El autor prioriza la conveniencia narrativa y la conexión cultural con el lector occidental sobre la fidelidad histórica. El texto es, de manera consciente, una obra de ficción y no pretende ser histórica, estando «cargado de imprecisiones históricas». Específicamente, el autor ha decidido utilizar una «visión tergiversada» (distorsionada) de la historia de Corea del Norte en los años 50 (retratándola con miseria y hambre), argumentando que esta visión encaja mejor con la «mentalidad política y cultural occidental de la mayoría de los lectores de este libro».
El estilismo literario de Arañas bajo las viñas presenta varias características notables, definidas tanto por el proceso de elaboración de la obra como por las intenciones y referentes del autor: el realismo mágico y gótico de autores como García Márquez; o el regreso del protagonista a Valdepeñas, una referencia a Scott Fitzgerald.
Sin duda, esta mezcla de géneros: fantasía, terror y thriller, está orientada a cumplir las expectativas de los lectores que disfrutan de estos contenidos y que, en mi opinión, cumple con creces.
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1 comentario en «ARAÑAS BAJO LAS VIÑAS»
Muy agradecido de esta reseña tan favorable. Veo que no has pasado por alto las notas a la tercera edición en las que trato de aclarar mis motivaciones. Si el tiempo de cualquier lector en la obra propia es oro el de un compañero se valora aún más; acaso Rodio.
Muchas gracias Jorge.