
LOS SIN VER
Elena Romera proyecta en Los Sin Ver una distopía tan lúcida como angustiosa, donde la premisa de la superpoblación mundial se resuelve con una lógica fría y brutal: la división radical de la humanidad en dos castas temporales. Los Diurnos y los Nocturnos no comparten ni el sol ni las estrellas, fragmentando así la experiencia humana y atomizando cualquier noción

